Depredadores de la Libertad de Prensa 2011

Cabecillas de aparatos represivos, responsables políticos de un régimen hostil a las libertades, organizadores directos de campañas de violencia contra los periodistas, Reporteros sin Fronteras (RSF) denuncia a 38 Depredadores de la Libertad de Prensa este 2011, los medios de comunicación son su presa. Destacan los de África del Norte y de Oriente Medio, donde se desarrollaron los acontecimientos más intensos, los más apasionantes, pero también los más trágicos de estos últimos meses. En el mundo árabe, los importantes cambios marcan la Lista de los Depredadores de la Libertad de Prensa 2011. Cayeron algunas cabezas. La primera, la del presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali, quien dejó el poder el 14 de enero de 2011, abriendo a su pueblo un campo de posibilidades para la democracia.
Otros depredadores, como el yemení Ali Abdullah Saleh, sobrepasado por la ola de protestas de su país, o su homólogo sirio, Bachar el Asad, quien responde a las aspiraciones democráticas con la política del terror, vacilarían desde su pedestal. ¿Qué decir de Muamar el Gadafi, Guía de la Revolución, convertido en guía de una violencia sorda a toda razón contra su pueblo? Qué decir de Bahréin, donde el rey Hamad bin Isa al Khalifa debería responder un día por la muerte de cuatro activistas que se encontraban detenidos, entre ellos el fundador del único periódico de oposición, y por la vasta operación de represión contra los manifestantes a favor de una apertura democrática del país.
En la región, la libertad de expresión habrá sido una de las primeras reivindicaciones de la población, habrá sido una de las primeras concesiones de los regímenes de transición; para algunos, habrá sido una de las primeras experiencias, aún muy frágil. Intentos de manipulación de los corresponsales extranjeros, detenciones arbitrarias y arrestos, expulsiones, prohibición de acceso a ciertas zonas, intimidaciones, amenazas, la lista de exacciones contra la prensa durante la Primavera Árabe da vértigo. En estos cuatro países (Siria, Libia, Bahréin y Yemen), el trabajo de obstrucción de la información llegó hasta el homicidio, como en el caso de Mohamed Al-Nabous, asesinado el 19 de marzo por un francotirador en Bengasi (Libia), o el de dos periodistas asesinados en Yemen el 18 de marzo, tomados directamente como blanco por francotiradores a sueldo del poder.
En Libia, hemos contabilizado más de una treintena de casos de detención arbitraria y una cantidad similar de expulsiones de corresponsales extranjeros. Los métodos son similares en Siria, Bahréin y Yemen, donde el poder multiplica sus esfuerzos para mantener a la prensa alejada para que no difunda las imágenes de la represión. En pocas ocasiones la prensa fue tanto un reto en los conflictos. Estos regímenes opresivos, tradicionalmente hostiles a la libertad de prensa, hicieron del control de información una de sus claves de supervivencia. Los periodistas se vieron atrapados en el fuego cruzado de violencia entre los militantes y las fuerzas del orden, o bien, se convirtieron en el blanco directo de las autoridades, recordándonos en ambos casos los riesgos que corren en su indispensable misión de información.
Los fotoperiodistas, con frecuencia en el frente, donde se desarrollaba la violencia, en la primera línea de la información, lo pagaron caro desde el inicio del año. Reporteros sin Fronteras rinde homenaje a Lucas Melbrouk Dolega, fotógrafo franco-alemán herido el 14 de enero de 2011 por las fuerzas de seguridad durante una manifestación en Túnez y fallecido tres días más tarde; al británico Tim Hetherington, quien trabajaba para Vanity Fair, y al estadounidense Chris Hondros, de Getty Images, asesinados por un tiro de mortero en Misrata (Libia) el 20 de abril de 2011.








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